Por NICHOLAS HASTINGS
El presidente del gobierno español no debería estar tan tranquilo.
Ciertamente, Mariano Rajoy se muestra ahora reticente a buscar un rescate soberano, cuando apenas termina de arreglar un paquete de ayuda para los bancos con los vecinos más ricos de España.
Buscar ahora un rescate soberano, tras haber insistido en retiradas oportunidades que no era necesario, provocará un daño político mayor y reducirá aún más su credibilidad.
Sin embargo, de la manera en que se están desarrollando las cosas, Rajoy no tiene opción.
Tampoco Mario Draghi le hizo la vida más fácil a Rajoy el jueves pasado. Por el contrario, el presidente del Banco Central Europeo acumuló más presión sobre él.
Primero, Draghi no dio detalles de cómo el banco central lograría una reducción de los costos de endeudamiento de España. Y segundo, dejó en claro que cualquier programa de compras de bonos lanzado para ese fin solo se produciría una vez que España realice un pedido formal de ayuda.